lunes, 24 de julio de 2023

Semillas del ayer


Autor:
V. C. Andrews


Editorial: De Bolsillo

Tapa: Blanda

Páginas: 480

Saga: Dollanganger





“Todos necesitamos que alguien nos ame, nos necesite, comparta nuestras vidas.”



La historia comienza varios años después del final de Si hubiera espinas. En este libro encontramos a Bart convertido en un joven de 24 años atractivo y elegante, recién graduado de la carrera de derecho. Jory también se ha convertido en un apuesto joven y es un bailarín consagrado, felizmente casado con Melodie Richarme, su amor de juventud, quien es también su pareja de baile.

Cindy se ha convertido en una guapa adolescente que desea ser actriz de Hollywood. Chris y Cathy ya pasan los cincuenta años y viven su amor de una manera más libre y sin remordimientos, siempre pendientes de su familia y dispuestos a todo por la felicidad de sus hijos.

Corrine había nombrado a su nieto Bart como principal heredero, le había cedido gran parte de su fortuna y Foxworth Hall, herencia que cobraría al cumplir los 25 años. Para esa ocasión la familia se traslada a la mansión para la celebración del cumpleaños y la posterior lectura del testamento. Chris y Cathy tenían planeado irse a vivir a Hawai en cuanto Bart fuese declarado heredero. Pero una cláusula del testamento y el desafortunado accidente del que es víctima Jory, encadenará a los hermanos Dollanganger a la siniestra casa.

En la mansión vivía Joel Foxworth, el hermano de Corrine a quien se había considerado muerto hasta entonces. Es un hombre siniestro y malévolo capaz de lo que sea para lograr sus objetivos. Si Jhon Amos fue una mala influencia en la infancia de Bart, ahora en la edad adulta lo es Joel.

Tras el accidente, Jory debe buscar en su interior fuerzas para salir adelante y lo conseguirá gracias al inmenso apoyo de su familia (excepto de Bart) y al nacimiento de sus hijos, los mellizos Darren y Deirdre. Por si fuera poco, también debe superar la traición de Melodie y su posterior partida. Pero la providencia envía a la mansión a Tony, una guapa enfermera contratada para cuidar a los niños, pero que llegará para quedarse en la familia y quien será de gran ayuda.


“¿Quién cuenta alguna vez las flores que mueren cuando nosotros arrancamos los hierbajos?”


En este libro regresa Cathy como narradora, lo cual me gustó muchísimo, ya que prefiero la historia contada desde su perspectiva que es más objetiva. En esta obra, Andrews se mantiene fiel a su estilo, ágil y ameno, capaz de atrapar al lector desde las primeras páginas. Las descripciones de los escenarios y los personajes y sus sentimientos son simplemente magistrales. En lo personal, me encanta la manera de escribir de esta mujer, sabe cómo hacer que te metas en el libro y en las situaciones y que seas capaz de sentir emociones muy intensas.

Con respecto a los personajes, están trazados de una manera impecable y con una evolución impresionante a lo largo de la historia. En esta ocasión, encontramos a una Cathy más sensata y juiciosa que ha aprendido de sus errores y ha llegado a convertirse en una buena madre.

Chris sigue manteniendo su línea, ese hombre apasionado por su carrera que ama intensamente a su familia. Sigue siendo el eterno optimista que busca el lado bueno de todas las cosas. Jory, es un chico encantador y es admirable su fortaleza y ganas de salir adelante, es muy fácil empatizar con él y cogerle cariño. Cindy, genera mucha simpatía por lo alegre y cariñosa que es, aunque por momentos resulta demasiado atolondrada.

Bart, al igual que en el libro anterior, me generó mucho rechazo, un joven ingrato y malvado, capaz de lo que sea para encontrar su lugar. Las actitudes que mantiene con su familia, que son los que verdaderamente lo aman, solo demuestran que es una persona ruin y malagradecida. ¿Habéis oído ese refrán que dice que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde? Bueno, pues ya os digo que encaja perfectamente en Bart, quien pudo darse cuenta de sus errores cuando fue demasiado tarde.

Melodie me resultó un personaje patético y nefasto, no puedo decir nada bueno de ella. En lo personal me generó mucha rabia lo que le hizo a Jory; solo demostró ser una niñata egoísta y frívola que únicamente pensaba en sí misma.

Dejo para el final al personaje más desagradable de todos, Joel, a este sí que lo odié. Si Jhon Amos me causaba repulsión, Joel me revolvía el estómago cada vez que aparecía. Es un ser perverso y manipulador que utiliza la Biblia a su conveniencia y no desperdicia ninguna ocasión para hacer daño.  Un ser auténticamente despreciable, sobre todo por lo que estaba haciendo a los hijitos de Jory y confieso que página tras página deseaba que tuviese un castigo o que de alguna manera desapareciese de la trama.

La historia se desenvuelve de manera ágil con giros trepidantes y un final conmovedor que no os va a dejar indiferentes. Lo único que no me gustó mucho es una situación relacionada con Chris, pero en cierto modo le da un giro a la obra, no os diré cual para no haceros spoiler.

Con este libro termina la historia de los hermanos Dollanganger, una historia llena de dolor, tragedias, infortunios, alegrías, deseos de superación, constante lucha y mucho amor. Aquí se termina esta maravillosa historia con la que reí, lloré y sentí intensamente, la historia de una familia a la que le cogí un enorme cariño y que sin duda se ha convertido en una de mis sagas favoritas y que siempre tendrá un lugar muy especial en mi memoria y en mi corazón. Gracias V.C. Andrews por dar vida a la hermosa e intensa historia de una familia marcada por la tragedia y los errores del pasado.



“¿Qué hay en la condición humana que nos aferra a la tragedia con tanta tenacidad y nos hace olvidar fácilmente la felicidad que tenemos a nuestro alcance?”




lunes, 17 de julio de 2023

Si hubiera espinas






Autor:
V. C. Andrews

Editorial: De Bolsillo

Tapa: Blanda

Páginas: 416

Saga: Dollanganger





“Si no existiesen las sombras, ¿cómo podríamos ver la luz del sol?”



Después de los acontecimientos vividos por los hermanos Dollanganger en Pétalos al viento,  esta tercera entrega es relatada por los hijos de Catherine, Jory de 14 años y Bart de 9, desde la perspectiva de cada uno. Christopher y Cathy se habían trasladado a California para vivir como un matrimonio y juntos criar a los chicos. Todo iba bien hasta que un buen día, unos extraños vecinos se mudaron a la casa de al lado.

Quien había comprado la propiedad vecina fue una extraña mujer que siempre vestía de negro y cubría su rostro con un velo. Esta dama resultó ser una arrepentida Corrine en busca de redención. Iba acompañada de su mayordomo, Jhon Amos, un hombre extraño y siniestro.

Poco a poco Corrine fue ganándose la simpatía de Bart, con el objetivo de poder acercarse a sus hijos. Mientras ella trataba con amor al niño, el siniestro Jhon Amos le revelaba el terrible secreto de Chris y Cathy. Como una serpiente, el malvado mayordomo fue envenenando la mente del chico de ideas religiosas manipuladas con malignidad. Además le había entregado el diario de Malcolm Neal Foxworth, padre de Corrine. Le hizo creer al pobre Bart que él debía ser el sucesor de Malcolm y el ángel vengador que castigue el pecado de los Foxworth.

Por otro lado, Chris y Cathy decidieron adoptar a Cindy Nichols, una pequeña de 2 años que se había quedado huérfana. La llegada de Cindy y las perversas ideas que Jhon Amos había sembrado en Bart, hicieron estragos en su personalidad. El niño llegó a convertirse en un ser siniestro y malévolo capaz de cualquier cosa para castigar el pecado.


En cuanto Chris y Cathy se percataron del peligro que corría su familia, decidieron acabar con toda esta situación. ¿Conseguirán los hermanos Dollanganger librarse de la maldad Foxworth y del terrible pasado de una vez por todas?



"Tiene que haber oscuridad para que se haga la luz."



Este tercer libro también me mantuvo totalmente enganchada a la lectura, sin poder parar hasta que lo terminé. Al igual que los otros dos, también me ha gustado mucho y me pareció muy original el haber cambiado de narrador. Este giro radical le aporta frescura a la historia y permite verla desde otro punto de vista.

Al igual que en las anteriores entregas, las descripciones son muy realistas, tanto que te hacen sentir como si fueses tú quien viviese las situaciones. Descripciones tan magistrales que es como si pudieras estar en los escenarios, y lo más agradable, es que no se tornan pesadas ni aburridas.

Algo que me gusta mucho de Andrews es la manera de trazar a sus personajes, lo hace de tal manera que es muy fácil conocerlos, compenetrarte y generar sentimientos hacia ellos. Cathy mantiene su línea, una mujer que busca la felicidad aunque es atormentada por el terrible pasado y Chris sigue siendo el optimista de siempre, ese pilar que ayuda a sostenerse a Cathy. De verdad os aseguro que le tengo mucho cariño a estos dos hermanos.

Jory, también se ganó mi corazón, es un chico dulce y tierno de buenos sentimientos, muy sensible, talentoso para el ballet como su madre y sensato y optimista como Chris. El fue un gran apoyo para sus padres en el calvario que estaban padeciendo con Bart. Para tener 14 años, el niño tenía una madurez impresionante. Jory vivía un tierno romance con una niña llamada Melody Richarme. Jory era ágil, bien parecido y hábil, además, muy comprensivo ya que supo entender el secreto de Chris y Cathy y no juzgarlos.

Por otro lado Bart es un chiquillo torpe y no muy agraciado, un pequeño confundido que se buscaba a sí mismo y su lugar en el mundo. Por causa de esta debilidad de carácter, Jhon Amos pudo imbuir en el niño sus perversas ideas. No os niego que hubo partes, especialmente hacia el final, que Bart me generaba muchísima aversión por esas ideas siniestras que tenía. Siempre consideramos a los niños como seres inocentes, por eso es difícil tratar de comprender el nivel de maldad que podía habitar en Bart. Pero quizás no era maldad, sino una terrible confusión y la falta de una guía adecuada. Es sin duda el personaje más complejo y trazado con la mayor maestría en este libro.

Corrine en algunos momentos me hizo pensar en apiadarme de ella, por mostrar el arrepentimiento que decía sentir y por lo que parecía estar sufriendo. Pero en este aspecto, si coincido con Cathy, es muy difícil olvidar tanto dolor que ocasionó a sus hijos.

Pero al personaje que en verdad odié es Jhon Amos, un ser maligno y perverso. Este hombre es la ruindad personificada, un ser monstruoso que es capaz de lo que sea para conseguir sus objetivos. Es un perfecto manipulador, que utilizaba citas bíblicas y la religión a su conveniencia. Este sujeto me generaba tal aversión que incluso se me revolvía el estómago.

La saga, como os dije antes, me tiene enganchadísima y me está gustando mucho. Es una historia con la que he llorado, he reído y he disfrutado mucho leyéndola. Son de esos libros que consiguen generar en el lector muchas emociones, aunque si recomiendo leerlos con la mente abierta y sin prejuicios. Si os gustan las novelas dramáticas, cargadas de emociones intensas, giros trepidantes e historias poco convencionales, definitivamente esta saga es para vosotros.


“Dios hace maravillas por caminos misteriosos.”

martes, 11 de julio de 2023

Pétalos al viento




Autor:
V. C. Andrews

Editorial: De Bolsillo

Tapa: Blanda

Páginas: 552

Saga: Dollanganger





“Lo que para una persona es negro, es blanco para otra. Nada en este mundo es tan perfecto que tenga una blancura inmaculada, ni tan malo que sea puro negro. Todo lo referente a los seres humanos es una gama de grises”.



Esta segunda parte comienza justo donde terminó Flores en el ático, con Chris, Cathy y Carrie que han conseguido huir del terrible Foxworth Hall. Han abordado un autobús con rumbo al sur, con la esperanza de ser acogidos en un circo y convertirse en trapecistas para poder salir adelante. Pero, durante el viaje, Carrie se puso muy enferma y los otros viajeros comenzaban a molestarse.

Sin embargo, la Providencia no se había olvidado de los tres hermanos, ya que una pasajera negra, que había escuchado la conversación de los chicos se ofreció a ayudarles. Ella era muda y se comunicaba a través de notitas. Fue así como les dijo que su nombre era Henrietta Beech y que la llamaban Henny, también les dijo que trabajaba para un buen médico y que los llevaría con él.

Tras inspeccionar a los hermanos Dollanganger, el doctor Paul Sheffield se dio cuenta del mal estado en el que se encontraban, especialmente Carrie, quien estaba sufriendo las consecuencias del veneno. Después de escuchar la terrible historia de los niños, el médico, apiadado y con la esperanza de redimirse de sus errores del pasado, decide convertirse en su tutor legal.

Es así como Carrie ingresa en un colegio para niñas y Chris se inscribe en el instituto para prepararse para ingresar en la facultad de medicina. Por su parte Cathy ingresa en la escuela secundaria y consigue ser admitida en la academia de ballet Rosencoff, con la ilusión de llegar a ser una prima ballerina.

En esta academia será donde conozca a Julián Marquet, hijo de madame Marisha y Georges Rosencoff, propietarios y profesores de esta. Cathy sigue enamorada de su hermano, quien también la ama, pero ella, desesperadamente busca que Chris la olvide, es así como comienza un romance con Paul.

Julian se había enamorado de Cathy hasta el punto de la obsesión y tras mucho insistir en que vaya con él a Nueva York ella termina accediendo y es admitida en la compañía de Madame Zolta, de la que Julian formaba parte. Pese a la insistencia del joven, Cathy estaba decidida a hacer su vida junto a Paul, sin embargo, un desafortunado incidente hace que los planes cambien y Catherine se case con el bailarín.

Para no haceros más larga la sinopsis os cuento que Cathy tiene un hijo de Julian al que llamará Jory Janus Marquet, quien desgraciadamente nunca conocerá a su padre. Tras mucho tiempo de planearlo, Catherine conseguirá vengarse de su madre y tendrá un hijo del segundo esposo de Corine, que llevará el mismo nombre que su padre: Bart Winslow. Después de varios romances, ella tomará una importante decisión que repercutirá en el resto de su vida.


“Para destrozar emocionalmente a alguien hay que destruir a su ser más querido”.


Esta saga me tiene muy enganchada y me está gustando muchísimo, es una historia dura y cruel, pero atrapante. Además, el estilo de la autora es muy ameno con lo cual se consigue una lectura ágil. Andrews tiene una capacidad descriptiva magistral, tanto, que es posible meterte en la piel de los personajes y sentir lo que ellos sienten, ven y viven, incluso de percibir los escenarios como si fueses tú mismo quien estuviera allí.

Algo que me gusta de esta autora es como maneja la psicología de los personajes y como consigue hacer que evolucionen a lo largo de la historia. El libro gira principalmente en torno a Cathy, quien en algunas ocasiones demuestra una actitud inmadura e indecisa. Ella culpa de todo lo que le sucede a su madre, en algunas cosas es verdad, pero en otras, lo que le ocurre son las consecuencias de sus malas decisiones. En esta obra, ella es una mujer consumida por la rabia y el deseo de venganza, en cierto modo comprensible, después del infierno que vivieron. Un aspecto importante en la personalidad de Cathy, es esa necesidad obsesiva de sentirse amada por algún hombre, provocada por el deseo de huir de Chris y de sus sentimientos hacia él. Es sin duda un personaje muy complejo, que a veces me hizo empatizar con ella y comprenderla y otras detestarla por las tonterías que hacía.

Chris sigue manteniéndose en su línea, con su dulce corazón y su bondad eterna, capaz de perdonar tanto daño. Pero al mismo tiempo sigue siendo ese enamorado fiel de su hermana dispuesto a todo por ella. Carrie es un personaje con el que es muy fácil empatizar, la pobrecita cargó con las peores secuelas del terrible encierro, tanto físicas como psicológicas, que la llevarán a tomar una horrible decisión. He llorado mucho con lo que la hermanita menor tuvo que vivir y puedo entenderla muy bien, en verdad que al ver todo su sufrimiento he detestado (aún más si es posible) a la abuela y a la madre de esta chiquilla y en más de una ocasión he querido abrazarla.

Pero, el personaje que me robó el corazón es Henny, esa dulce mujer capaz de tender la mano a unos desconocidos. Una dama piadosa y buena que a pesar de que no puede hablar, sus gestos y actitudes hacen quererla mucho.

He de confesaros que pocos libros me han hecho compenetrarme tanto con los personajes y sentir sus emociones. Es una saga que me ha introducido tanto en la historia que tras haber terminado la novela aún me tuvo dándole vueltas en la cabeza. Pienso que un buen libro es aquel que provoca que aprendas algo o que la historia se quede fijada en ti, como si la llevases tatuada y esto me está sucediendo con esta saga.

Seré franca, si os gustan las historias duras, dramáticas, con tintes románticos os la recomiendo mucho, aunque aconsejo que la leáis sin prejuicios o tabúes. Sin embargo, quizás no sea el libro más apropiado para quienes se sientan incómodos con temáticas como el incesto.

domingo, 2 de julio de 2023

Flores en el ático

Autor: V. C. Andrews

Editorial: De Bolsillo

Páginas: 480

Saga: Dollanganger



“No hay peor odio que el que surge del amor traicionado”



Transcurrían los años cincuenta en la ciudad de Gladstone, Pensilvania, donde la familia Dollanganger vivía felizmente. Christopher y Corrine eran los orgullosos padres de Chris de 14 años, Catherine de 12 y los gemelos Carrie y Cory de 5, cuatro hermosos niños rubios de ojos azules a quienes los vecinos conocían como “los muñecos de Dresde”.


Todo iba bien hasta que la adversidad llamó a la puerta de los Dollanganger. Una noche, cuando madre, hijos y amigos de la familia esperaban a Christopher para festejar su cumpleaños, la policía les trae la terrible noticia de que este había fallecido en un accidente automovilístico.

Corrine, agobiada por las deudas que tenían y al sentirse incapaz de poder sacar adelante a los niños, escribe a sus padres, que vivían en Virginia, solicitando su ayuda. Su misiva es respondida y una noche, solamente con lo indispensable, madre e hijos se encaminan hacia la casa de los progenitores de Corrine.

Al llegar a Foxworth Hall, mansión de los padres de Corrine, son recibidos por la madre de esta, una mujer con semblante y actitud fríos y despiadados. A los niños se les dice que deben permanecer encerrados en la habitación que da al ático, hasta que el Señor Foxworth, que estaba muy enfermo, fallezca y su hija herede todo.

Con plena confianza, los chicos aceptan y prometen portarse bien y esperar, sin embargo el tiempo transcurre y el padre de Corrine sigue con vida y ellos encerrados. Todas las mañanas, la abuela, una mujer fría y cruel, les sube una cesta con la comida que debe llegarles para todo el día. Ella había establecido unas duras reglas y siempre que podía aprovechaba para maltratarlos psicológicamente y en alguna ocasión, físicamente.

Corrine visitaba todos los días a sus hijos, pasaba tiempo con ellos y los colmaba de ropa cara, juegos y actividades que hicieran más llevadero su encierro. Los chicos utilizaban el ático para jugar y Chris y Cathy se habían esmerado en decorarlo como un jardín para que a los gemelos no les diera miedo estar allí.

Poco a poco las visitas de Corrine se volvieron menos frecuentes y Cathy y Chris terminaron adoptando los roles de padres para los pequeños. Catherine sospechaba que su madre había dejado de interesarse por ellos, prefiriendo la vasta fortuna de sus padres, sin embargo Chris conservaba toda la fe en ella.


Chris y Cathy estaban preocupados por sus hermanitos que no crecían y se enfermaban con frecuencia, pero era la esperanza de salir de ahí algún día y realizar sus sueños la que los llevaba a soportar el impuesto claustro.

Un buen día, tras más de tres años de encierro, Cory enfermó; Corrine y la abuela se lo llevaron diciéndoles a los chicos que irían al hospital. Pero al día siguiente, les comunicaron la fatídica noticia de la muerte del pequeño a causa de una terrible pulmonía y también les dijeron que sus restos reposaban en un cementerio de las proximidades.

Fue la muerte de Cory y el descubrir lo que en realidad la provocó, lo que llevo a Chris y a Cathy a urdir un ingenioso plan para huir de Foxworth Hall cuanto antes si deseaban conservar la vida.


"La fe… está unida con el amor y la confianza. ¿Dónde empieza el uno y dónde acaba el otro, y cómo se puede distinguir cuando el amor es el más ciego de todos ellos?"


Flores en el ático es una historia muy cruda y estremecedora, que no podría gustarle a todo el mundo por las temáticas que trata, principalmente el incesto. El libro está narrado en primera persona a través de la voz de Cathy.

Escrito con un estilo clásico pero que resulta comprensible y ágil, la trama engancha desde el primer capítulo y a medida que avanza se va tornando cada vez más interesante, pese a que la mayor parte de la historia se desenvuelve en dos únicos escenarios: la habitación y el ático.

La manera que tiene Andrews de describir los lugares y situaciones es simplemente magistral, casi es posible ver la habitación y percibir el olor a humedad del ático o sentir el frío glacial que lo envuelve en invierno. Además la forma que tiene de narrar la historia hace muy fácil compenetrarse y empatizar con los niños.

En cuanto a los personajes, todos están muy bien perfilados y definidos, con una evolución muy grande. Cathy pasa de ser una niña inocente con el sueño de ser bailarina a convertirse en una jovencita suspicaz y llena de odio, rencor y deseos de venganza, lo cual es muy comprensible por la situación que vivió. Sin embargo Chris, siguió conservando su carácter optimista y noble, él continuó confiando en su madre pese a ver como esta los iba abandonando. Aunque cuando fue consciente de la realidad, pudo tener la cabeza fría para diseñar un plan y actuar.

La abuela, es un personaje que se hace odiar, sobre todo en ciertos episodios en los que maltrata físicamente a los niños, incluso a los gemelos que eran tan pequeños. Una mujer ruin y despreciable, capaz de actos atroces escudándose en un fanatismo religioso enfermo y en una moral hipócrita y deleznable.

Por otro lado está Corrine, quien pasó de ser una madre amorosa a convertirse en una mujer frívola capaz de olvidarse de sus hijos a cambio de una enorme fortuna. Una mujer que para obtener una herencia es capaz de hacer cualquier cosa.


Esta historia me ha encantado, tanto por la trama que es tan fuera de lo convencional, como por lo bien escrita que está. Es un libro con el que he llorado y he sonreído junto a los niños Dollanganger, como si estuviera allí presente con ellos, viéndolos jugar y desenvolverse en el ático. Es un libro que tras haberlo terminado de leer estuvo presente en mi cabeza durante un par de días, aún mientras iniciaba la lectura del segundo de la saga. Sinceramente lo recomiendo a aquellos que gusten de historias crudas y oscuras pero a la vez conmovedoras y muy humanas que hagan emerger los sentimientos a flor de piel y a aquellos que gusten de temáticas poco convencionales.


Tras do Ceo

Autor: Manuel Rivas Páginas: 209 Tapa: Blanda Editor: Xerais Transcorría unha mañá calquera nunha comarca do rural galego chamada Tra...