Mostrando las entradas para la consulta el jardín secreto ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta el jardín secreto ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de febrero de 2024

El jardín secreto


Autor:
Frances Hodgson Burnett

Páginas: 350

Tapa: Dura

Editor: Círculo de Lectores


“El amor ahuyenta al temor, y el agradecimiento desmorona el orgullo”



Mary Lennox es una niña de 9 años que vive en una suntuosa mansión en la India. Es muy delgada y tiene un aspecto enfermizo, además su carácter es muy agrio, siempre está malhumorada y es caprichosa, egoísta y detesta a la gente. De su cuidado se ocupan su aya y varios sirvientes que cumplen hasta el más mínimo de sus caprichos. Su padre, el Señor Lennox, es un funcionario del gobierno británico en el país y a causa de sus múltiples ocupaciones no tiene tiempo para la niña. Su madre, la Señora Lennox, es una mujer fría y vana que no quiere a su hija y sus únicos intereses son mantenerse hermosa y la vida en sociedad.

La vida de Mary transcurre monótona y aburrida, rodeada de todos los lujos y caprichos, pero en soledad. Un aciago día llegó al país una terrible epidemia de cólera que se cobró la vida del matrimonio Lennox junto con las de la mayoría de la servidumbre. Los pocos que no se contagiaron huyeron sin acordarse siquiera de la niña, que se quedó completamente sola en una enorme mansión.

Fueron unos oficiales que entraron en la vivienda en busca de sobrevivientes los que encontraron a la pequeña. Como se había quedado huérfana, su tío Archibald Craven decide hacerse cargo de ella, por lo que es enviada a Inglaterra, donde vivirá en Misselthwaite, una impresionante residencia. El ama de llaves de la casa, la Sra. Medlock, no tolera a la niña y por ello encomienda su cuidado a la joven mucama Martha Sowerby.

Para Martha resulta complicado hacerse cargo de una niña tan amargada y déspota, pero su carácter jovial y alegre hará que esa barrera se vaya rompiendo poco a poco. Lo que más sorprende a la mucama es que Mary no sea capaz de hacer nada por sí misma, ni siquiera vestirse, por ello la anima a que aprenda a valerse sola y a que salga a jugar al jardín, ya que el aire fresco le vendrá bien para mejorar su salud.

En los ratos que pasan juntas, Martha le habla a Mary sobre su madre, Susan Sowerby, una mujer dulce y sabia y de su hermano Dickon, un chico muy especial que tiene el don de comunicarse con los animales. La fascinación de la niña hacia la familia de su mucama le provoca un intenso deseo de conocerles.


Al final Mary hace caso del consejo de Martha y empieza a pasear por los jardines, donde conoce a Benjamin (Ben) Weatherstaff, el jardinero y al mejor amigo de este, un simpático petirrojo, que también se hará amigo de la niña. Será este pajarito el que la lleve a descubrir un jardín oculto y olvidado. Con la ayuda de Martha, Mary y Dickon se harán amigos y juntos comenzarán el proyecto de devolver la belleza a aquel pequeño jardín olvidado.

Al mismo tiempo, la niña descubrirá que en la mansión vive su primo Colin, un niño enfermo, amargado y tiránico. Con el pasar de los días, el jardín va recobrando su belleza y la amistad entre los tres chicos se hará cada vez más estrecha. Será la magia del jardín y la sabiduría y bondad de Susan Sowerby las que operen un auténtico milagro los habitantes de Misselthwaite.


El Jardín Secreto es una novela corta estructurada en capítulos breves con una narración muy bonita e inteligente. Frances Hodgson Burnett tiene un estilo muy ágil y ameno cuyas elaboradas descripciones permiten recrear en la imaginación los entornos y situaciones que plantea la historia. Con respecto a los personajes, podemos ver que la autora los traza con una gran habilidad, haciendo que todos en mayor o menor medida evolucionen y experimenten cambios, para volverse entrañables e inolvidables.

En la trama podemos notar una denuncia velada al abandono parental y los estragos que esta provoca en las frágiles almas de los niños. La obra gira principalmente en torno al gran valor de la amistad verdadera, esa que es capaz de ser una salvaguarda contra la ira, el dolor y la soledad y ofrecer un remanso de alegría y paz.


Es preciosa la alegoría que hace la autora del jardín y de los niños, conforme el lugar va recuperando su belleza y esplendor, los pequeños no solo van sanando sus enfermos cuerpos, sino también sus entristecidas almas. Así como ellos fungen de jardineros, de artífices que devuelven la vida a un lugar olvidado, serán los Sowerby los que actúen como salvadores de Mary y Colin, dos espíritus que habían caído en el pozo de la soledad y la amargura.

Es una novela preciosa y apta para todo tipo de público, un libro que niños y adultos disfrutarán de diferente manera y del que cada quien sacará su lectura personal así como hermosas lecciones de vida y muchas importantes reflexiones. En definitiva, una obra con un trasfondo rico en matices profundas y madurez que encandila al lector desde la primera página hasta el precioso final.



“Donde plantes una rosa, hijo mío, no padrá crecer un cardo”.

sábado, 17 de febrero de 2024

La Princesita




Autor:
Frances Hodgson Burnett

Páginas: 147

Tapa: Blanda

Editor: Zeta Bolsillo



“Pase lo que pase, si me comporto como una princesa lo seré en mi interior. Es fácil ser una princesa si voy vestida con ropas de oro, pero es un triunfo serlo si nadie lo sabe”.



Sara Crewe, es una pequeña de siete años que vive en la India con su padre, el capitán Ralph Crewe, un joven viudo, rico y muy apuesto. La niña nunca conoció a su madre, ya que falleció poco después de su nacimiento. Había llegado la hora de que Sara comenzara su educación y para ello su padre elige el Internado para jovencitas de la Señorita Minchin en Inglaterra.

A pesar de que la despedida fue un momento muy duro para ambos, Sara supo manejarlo con una madurez superior para cualquier niña de su edad. En el internado era tratada con privilegios, por ser la alumna más rica. Su posición económica despertó la admiración en algunas compañeras, en otras la envidia y su afable carácter le granjeó la simpatía de otras estudiantes.


La Señorita Minchin no la soportaba, pero la trataba con excelencia por ser quien era. En su estancia en el colegio, hizo amistad con Ermengarda, una chica tímida y afable de la que muchas compañeras se burlaban por su físico, y por si fuera poco, la pequeña estaba constantemente presionada por su padre para que aprendiera rápidamente cosa que a ella le costaba. Fue Sara, quien la ayudó a aprender y a tener confianza en sí misma.

Con su gran bondad, Sara conquistó a otras compañeras, incluyendo a la pequeña Lottie, una chiquilla irreverente y caprichosa que manipulaba a los demás haciendo estruendosos berrinches. En el internado trabajaba Becky, una jovencita que no tenía a nadie y era la encargada de realizar las tareas más duras, además era maltratada por la Señorita Minchin y por el resto del personal de servicio, llegando al grado de hacerla pasar hambre. Para esta pequeña, la llegada de Sara fue un bálsamo, ya que era la única persona que la trataba con amabilidad, respeto y cariño, lo que la hizo encariñarse mucho con la nueva alumna.

Así transcurrieron cuatro años en el internado y llegó el cumpleaños número once de Sara, para lo que se organizó una gran fiesta. Ese fatídico día, el abogado del capitán Crewe comunicó a la Señorita Minchin que su cliente había fallecido y perdido toda su fortuna. Así fue como Sara pasó de ser la niña más rica a ser la más pobre, estaba en la miseria y sola en el mundo. La directora, para evitar habladurías, le permitió quedarse, pero como sirvienta y confiscó todas sus pertenecías para costear los gastos que habían quedado pendientes.

De estar en la habitación más lujosa, Sara pasó a ocupar un cuarto en la buhardilla, al lado del de Becky y a llevar a cabo las peores faenas del colegio. Al igual que su compañera, fue víctima de malos tratos, humillaciones y carencias. A pesar de que Sara sufría, pasaba hambre, frío y era obligada a hacer duras tareas, nunca perdió la entereza ni la seguridad, lo que hacía enfadar todavía más a la Señorita Minchin, que buscaba verla destruida y abatida.

La pequeña era la encargada de hacer todos los recados y en sus salidas fue encariñándose con una familia numerosa a la que veía todos los días al pasar enfrente de su casa. El padre de esta familia era muy amigo de el Señor Carrisford, un millonario enfermo que había llegado de la India y había establecido su residencia al lado del internado. Sería su empleado, un hombre indio de nombre Ram Dass, una pieza clave para operar un cambio radical en la vida de Sara.



“Lo que hay que hacer cuando tu vida es miserable, es pensar en algo mejor”.



La Princesita escrita por Frances Hodgson Burnett, se escribió en 1905 generando muy buena acogida en el público de aquella época y pese a que han transcurrido más de cien años, sigue siendo un libro que gusta tanto a niños como a adultos. La historia es sencilla, pero realmente conmovedora, escrita con una gran habilidad, la autora sabe como tocar los corazones de los lectores, como hizo también con su famosa novela El jardín secreto.

Es una lectura muy ágil y fácil de leer que hace posible engancharse desde las primeras páginas. La historia está escrita con gran realismo y nos aporta una visión de la sociedad de aquella época y podemos notar que muchas cosas no han cambiado para nada, como lo es el tema de las apariencias, el famoso “vales lo que tienes”.


La historia es adecuada para niños y adultos e incluso diría que fundamental para los más pequeños, por las valiosas enseñanzas que nos transmite. Enseña de manera magistral la entereza que se debe poseer para poder afrontar los problemas de la vida sin perder nunca la esencia ni los principios. Además, es un libro que refleja valores muy positivos como son la bondad, la amabilidad y la caridad.

En sus líneas es fácil notar una crítica sutil a la explotación infantil, al abuso de autoridad y al mundo de las apariencias y los intereses, en el que “según te ven te tratan”. Es sin duda una historia emocionante, muy realista y viva que hace aflorar muchos sentimientos y que deja muchas reflexiones al terminar su lectura.

Posee una muy buena ambientación con descripciones sencillas y bien trazadas y personajes muy trabajados y elaborados, principalmente Sara que muestra una muy notable evolución a lo largo de la historia, un personaje fascinante que gracias a su carácter y madurez es capaz de sobrellevar una situación tan terrible para ella. Algo que la ayudó mucho fue el pensar que era una princesa, pese a ser poco más que una mendiga. El sentirse así, la hacía actuar como actuaría alguien de esta alcurnia y eso la lleva a afrontar las situaciones con una entereza digna de admiración.

En la trama encontramos momentos muy conmovedores como aquel en el que Sara entrega a otra niña pobre casi toda su comida, este noble gesto, desataría en la panadera sentimientos loables y deseos de ayudar a quien lo necesita. Me gusta mucho como Frances ha manejado a la protagonista, como una de esas personas que vienen al mundo a dejar una huella profunda. En definitiva es un libro que me ha encantado por todo lo que me transmitió y me ha conmovido hasta el tuétano, pero también con el que he disfrutado mucho. Lo recomiendo ampliamente a todo el mundo, niños y adultos, que seguro va a dejar una huella profunda en muchos corazones.

Sentido y Sensibilidad

Autor: Jane Austen Páginas: 349 Tapa: Blanda Editor: Libros de Seda El señor Dashwood vivía cómodamente en una hermosa casa en Norland P...