Autor: Pedro MartíPáginas: 652
Tapa: Blanda
Editor: Destino
“Los monstruos no pueden cambiar su naturaleza”.
Con tan sólo dieciséis años, Belén Villalba era una jovencita carismática, estudiosa, optimista, creativa, muy inteligente, pero sobretodo buena amiga y buena hija. Sin embargo, todas estas cualidades no le sirvieron de nada para evitar que, una gélida noche de enero, desapareciese en Almansa sin dejar ningún rastro. Parecía que la tierra se la había tragado, no había pistas, no había rastros, las batidas de búsqueda habían resultado infructuosas, y la Teniente de la Guardia Civil, Paula Villaescusa se encontraba ante un callejón sin salida y el tiempo seguía corriendo inmisericorde.
Como la investigación se encontraba estancada, desde la central de la UCO en Madrid, se decide enviar a la capitana Alma Ortega para tomar las riendas del caso y trabajar codo con codo con la teniente, que es en realidad su hermana mayor y con quien mantiene una relación de rivalidad en la que antiguas heridas sin cicatrizar subyacen a flor de piel.
A su llegada a Almansa, Alma conocerá a Irene, una adolescente introvertida y con rasgos de personalidad un tanto peculiares que posee las cualidades de un hacker experimentado y a Diego Castillo, un periodista que se había quedado sin empleo y vio en la desaparición de Belén la oportunidad de darle un nuevo impulso a su carrera. Sin esperarlo, ambos se convertirán para la capitán en unos aliados implacables en la búsqueda de la verdad.
En Almansa, Alma se verá muy presionada por Lázaro y Llanos, unos padres desesperados por no tener noticias de su hija y quienes en su fuero interno se temen lo peor, además, deberá enfrentarse a los fantasmas del pasado. Sin quererlo, se verá sumergida en un caso que no parece tener salida y encerrada en un pueblo en el que sus habitantes tienen algo que ocultar y nadie desea decir la verdad.
Pedro Martí nos entrega en La mala hija un thriller trepidante, repleto de acción, en el que en todo momento suceden cosas y que consigue enganchar al lector desde el inicio de la historia. Con descripciones magistrales, podemos sentir no solo que estamos en Almansa, sino que conocemos la localidad como cualquiera de sus habitantes.
El autor consigue generar una atmósfera angustiante y opresiva en la que el misterio, los secretos y las verdades a medias son una constante; parece que en Almansa todo mundo tiene algo que cocultar y nadie desea que realidades incómodas salgan a la luz. Algo que me ha gustado mucho es la excelente crítica social que hace el autor exponiendo temas de triste actualidad como son el acoso escolar y el abuso y prostitución de menores.
Con respecto a los personajes, te puedo decir, querido lector, que cada uno está muy bien perfilado, con sus luces y sus sombras, aunque en algunos predomina la oscuridad. Todos ellos resultan muy creíbles, humanos y reales, movidos por sus propios intereses, parecen saber más de lo que cuentan.
La mala hija es una novela llena de acción y giros inesperados en la que el autor juega con el lector haciendo que este elabore una gran cantidad de teorías y sospeche de todos, para llevarle a un final completamente inesperado y que no dejará indiferente a nadie. Es un libro que hará que experimentes una montaña rusa de sentimientos mientras te encuentras inmerso en una atmósfera opresiva y angustiante, en la que nada es lo que parece, en la que los secretos son una constante y donde sentirás que Almansa es un personaje más que mira impasible una vorágine de acontecimientos.
Con este libro, querido lector, descubrirás que el mal se encuentra en todas partes y que los monstruos si existen y conviven con nosotros, se encuentran mezclados en la sociedad llevando vidas aparentemente normales. Descubrirás que “a veces es mejor no llegar hasta el final. Saber parar a tiempo y no permitir que la virtud se transforme en defecto”. Te aseguro que este libro te va a dejar mucho en que pensar y que será una historia que permanecerá en tu memoria durante mucho tiempo.
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