Autor: J. J. Fernández
Páginas: 300
Tapa: Blanda
Editor: Autopublicado
“Si sólo vives para hoy, el mañana te pasará factura”.
Para Christian la vida consiste en vivir cada día como si fuese el último, sin pensar en el mañana ni en nada que tenga trascendencia. A sus 25 años, ha dejado los estudios y trabaja como recepcionista en el turno de noche en el Hotel Nadler ubicado en el famoso barrio del Soho, en Londres. Con su salario, apenas puede permitirse el alquiler de una modesta habitación en una pensión y sus gastos personales.
Sin embargo, en ocasiones la vida pone a prueba a las personas y las situaciones pueden cambiar de un momento a otro de manera drástica, trastocándolo todo y haciendo que un individuo comience a replantearse muchas cosas. Esto fue lo que le sucedió a Christian, el día en el que un importante asesor de gobierno apareció muerto en extrañas circunstancias en una de las habitaciones del hotel.
Ante lo extraño que se presentaba el deceso del asesor, la policía comenzó a hacer pesquisas y poco tiempo tardó el nombre de Christian en encabezar la lista de sospechosos. Sin embargo, el joven jamás hubiese imaginado que ese sería el menor de sus problemas, ya que además de las autoridades, unos extraños estaban muy interesados en localizarle buscando algo muy importante.
Un pequeño papel fue el que puso al joven sobre la pista de aquello que buscaban con tanto ahínco los misteriosos desconocidos, incluyendo a un peculiar norteamericano. Envuelto en un problema de grandes dimensiones, el muchacho acude junto a una periodista de nombre Jade Kensington para que le ayude a descubrir qué está ocurriendo.
Pobre Christian, jamás hubiese imaginado que se vería envuelto en medio de una importante conspiración política, mientras que, al mismo tiempo, debe hacer frente a su situación familiar. El joven tendrá que luchar contra sus miedos si desea proteger su vida y lo que más ama.
Con Secretos de Estado, J.J. Fernández nos entrega un thriller intenso y trepidante, repleto de constantes giros y plagado de acción en todo momento. Aunque en principio la historia transcurre en calma, poco a poco el ritmo va cobrando cada vez un ritmo más frenético haciendo que el lector permanezca enganchado a sus páginas tratando de elucubrar como va a resolverse la situación.
A través de las descripciones del autor, podemos sentir que estamos recorriendo las calles de Londres y contemplando esas casas victorianas, el Big Ben u otros edificios emblemáticos. Son descripciones muy bien elaboradas y detalladas que no caen en redundancias ni en excesos, con lo cual es muy fácil que como espectadores podamos sentir que conocemos aquella antigua urbe e incluso, que la recorremos al lado de nuestro protagonista.
Con respecto a los personajes, J. J. nos los entrega muy bien perfilados, en muchos de ellos no ahonda y tampoco es necesario para la trama. Sin embargo, en Christian, encontramos un trabajo muy detallado y cuidado, he de reconocer que en principio, nuestro protagonista me desagradaba bastante, me parecía un auténtico “bala perdida”, con conductas a veces, autodestructivas, sin interés por nada más que en divertirse e ir tirando. Pero conforme la novela avanzaba e iba conociéndolo en mayor profundidad, le fui cogiendo mucha simpatía, pude empatizar con él y cogerle aprecio.
Christian es un personaje muy complejo, con dudas, inseguridades y miedos, un protagonista que no busca ser perfecto, por el contrario, está lleno de matices que lo hacen sentir muy humano y como lector lo percibes real y creíble, e incluso, tras conocer su situación comienzas a comprender en parte el porqué de su conducta, a notar en ciertas actitudes el llamado de auxilio de un muñeco que en algún momento se rompió y que solo busca reconstruirse.
Con respecto a Jade, también me pareció un personaje muy interesante, y al igual que Christian, consigue una evolución muy bonita y favorable. Ella también va a enfrentarse a sus miedos y a su manera descubrirá que “la verdad te hace libre”, y no siempre se trata de verdades universales, a veces, son certezas que habitan en nuestro interior, latentes, esperando a ser escuchadas y apreciadas.
Secretos de estado ha sido un thriller fascinante que me mantuvo completamente enganchada a sus páginas, deseando ver cómo iba a salir nuestro protagonista de la situación en la que sin desearlo se había visto involucrado. Algo que me gustó muchísimo ha sido el desenlace de la novela, J. J. nos entrega un final a la altura de la historia y que además, me pareció ideal, muy creíble y muy real, como sería en la vida misma y que a la vez te deja con muy buen sabor de boca.
Me ha encantado que el autor no se limita a contarnos un buen thriller, sino que ahonda en aspectos más profundos como son la búsqueda de un propósito en la vida, o el valor de la existencia misma. Es una historia que te invita a reflexionar y a preguntarte muchas cosas. Otro punto a favor, es que esta trama toma como inspiración algunos hechos reales, pero llevado a la ficción.
Algo que también me ha hecho sonreír con esta lectura es esa maravillosa ambientación en 1990, al ver menciones de grupos musicales, tendencias e ideas que eran de aquellos años. Fue bonito leer y recordar con ese deje de nostalgia que nos trae en ocasiones la remembranza de tiempos pasados.
En definitiva, amigo lector, si buscas un thriller emocionante, lleno de acción que te sumerja en una atmósfera de incertidumbre e inquietud, una historia en la que te vas encontrar personajes que se sienten reales y que no te va a dar respiro, entonces, Secretos de Estado es para ti y estás a un click de disfrutarla. Por último, solo quiero agradecer a J. J. la confianza que ha depositado en mi para leer esta novela y aprovecho para chivaros, que en breve nos va a sorprender con la segunda entrega de esta serie de Christian y por supuesto, tengo que leerla, necesito saber que aventuras le deparan a este rubito alocado y encantador.

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